
Arte y consciencia: ángeles
Los ángeles esos seres alados que se han representado a lo largo de los siglos en diferentes culturas, perteneciendo a religiones, creencias y mitos. ¿Realmente, quienes son?
El término Ángel viene de la palabra griega Ángelos, su significado bíblico está íntimamente ligado al hebreo malak que significa mensajero o enviado que trae noticias.
Son seres que pertenecen al mundo espiritual y no visible, tienen una jerarquía y el hombre lo ha intentado representar de múltiples formas, dándole apariencias muy distintas.
Han estado presentes en el cristianismo, judaísmo e islam a lo largo de los siglos. Se caracterizan por ser altamente inteligentes, con capacidades que exceden a la razón humana y con diferentes funciones según el orden que ocupe dentro de ese mundo espiritual, al servicio de una energía superior.
En la imagen de cabecera podemos ver la imagen de Edward Robert Hughes, «Night with train of stars». Una alegoría a la sutileza, la paz y complicidad en la creación del camino de estrellas por este bello ángel, acompañado de otros más pequeños, que se encargan de ir colocando las estrellas a su paso.
¿Cual es el orden que hay en este mundo angelical?
En el cristianismo se contemplan nueve coros celestiales. Estos a su vez, se dividen en tres jerarquías (superior, media e inferior) en función de la proximidad a Dios.
Primera Jerarquía y más próxima con la divinidad:
Serafines
Querubines
Tronos
Segunda Jerarquía:
Dominaciones
Virtudes
Potestades
Tercera jerarquía:
Principados
Arcángeles
Ángeles
En este artículo nos vamos a centrar en la representación de la primera jerarquía, a través de representaciones artísticas.

Serafines: están en la parte más alta de esta estructura, rodeando el trono de Dios, en continua alabanza.
Se han representado con tres pares de alas con ojos: dos son para volar, dos para cubrirse los pies en señal de humildad y el tercer par de alas les sirve para cubrirse el rostro, como respeto y alabanza a la luz divina.
El término serafín, proviene del hebreo y su significado es ardiente.
Función: adoración constante a Dios, ardiendo en amor.
En la imagen modernista «Seraphim»del artista Víktor Vasnetsov, de entre 1885-1896 (gouache sobre papel). Dejándonos entrever entre sus alas, nos asoma un atisbo de quien es, la mirada de sutileza y misterio, profunda, que te toca sin tocar. Sus plumas repletas de esos ojos que lo observan todo. Sus manos en posición de oración y respeto, nos transmite la sensación de recogimiento y entrega a la vez.
Pura sutileza andante.
En la otra imagen, también se nos muestra un Serafín de una época anterior. Se trata de una pintura románica, del ábside de la iglesia de Santa María de Aneu perteneciente al Museo Nacional de Cataluña (Barcelona), S. XI y XII. En esta representación el artista (posiblemente el maestro Pedret), hace una diferencia en el color de dos de sus alas, las que son para volar tienen colores rojizos, mientras que las otras cuatro permanecen con los penetrantes ojos. También los tiene en las palmas de sus manos, siempre en alabanza.

Querubines: su significado es la plenitud de la sabiduría. Tienen como función contemplar la providencia y el conocimiento de Dios.
Son los guardianes de los misterios divinos.
Se les ha representado con cuatro alas y cuatro rostros: buey, hombre, león y águila
En el libro del profeta Ezequiel (capítulos 1 y 10) describe con detalle su visión. Ezequiel describe a cuatro seres vivientes, cuatro ruedas y la gloria de Jehová sobre Su trono.
“6 – Cada uno de ellos tenía cuatro caras y cuatro alas;
7 – sus piernas eran rectas, con pezuñas como de becerro, y brillaban como bronce muy pulido.
8-9 Además de sus cuatro caras y sus cuatro alas, estos seres tenían manos de hombre en sus cuatro costados, debajo de sus alas. Las alas se tocaban unas con otras. Al andar, no se volvían, sino que caminaban de frente.
10 – Las caras de los cuatro seres tenían este aspecto: por delante, su cara era la de un hombre; a la derecha, la de un león; a la izquierda, la de un toro; y por detrás, la de un águila.”
En la imagen «Tetramorph Meteora» vemos representado a este Querubín, un tetramorfo con sus cuatro cabezas:
La figura humana es San Mateo
El León es San Marcos
El Águila San Juan
El Buey San Lucas


Tronos: son asientos o tronos de Dios.
Su función ser portadores de la presencia y la justicia de Dios. Son instrumentos del juicio divino, están asociados con la paz profunda y humildad. Ellos llevan un registro de las acciones de los hombres y construyen el orden universal.
Se les puede representar con alas circulares con colores. También como describe el profeta Ezequiel como ruedas con ojos:
“15 – Miré a aquellos seres y vi que en el suelo, al lado de cada uno de ellos, había una rueda.
16 -Y el aspecto de las ruedas y su obra era semejante al color del topacio. Y las cuatro tenían un mismo aspecto; su apariencia y su obra eran como una rueda en medio de otra rueda.
18 – Y sus aros eran altos y espantosos, y los aros estaban llenos de ojos alrededor en las cuatro.
21 – Cuando ellos andaban, andaban ellas; y cuando ellos se detenían, se detenían ellas; asimismo, cuando se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban juntamente con ellos, porque el espíritu de cada ser viviente estaba en las ruedas.”
En una de las imágenes aparece la rueda, tal y como la visionó Ezequiel. Se trata de una rueda, dentro de otra y rodeada de ojos que todo lo ven.
Estaríamos hablando de una representación muy conceptual de lo que entendemos por un ángel. Donde todo es mirado para el mayor bien, para seguir enarbolando la justicia divina y el orden en todo el universo.
La otra imagen, del Coro alto de Barton Turf, Norfolk del siglo XV, nos muestra a un trono representado de forma más convencional: un ser alado sostiene en la mano izquierda un trono y en la derecha una balanza. Simbolizando que son los encargados de portar la presencia y justicia divina.

Este artículo pretende acercarse mínimamente a lo invisible, ya otras personas le dieron forma y moldearon su significado. Respetemos la sabiduría de aquellos que visionaron y experimentaron la cercanía con la Luz divina, ya que nos han aportado un acercamiento a lo que, por sí mismo, se nos escapa.
